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  Ciudad Guzmán, Jalisco, México,
La carreta y los Bueyes
Estimados lectores...
Lic. Rodrigo Sánchez Sosa
buzon@periodicoelsur.com


Jueves 19 de Mayo del 2011
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Estimados lectores, es un gusto como siempre dirigirme ustedes para comentar mis impresiones respecto del acontecer público en nuestra nación. Comencemos: a pesar de lo que se pueda pensar, un Sayula dividido es perfectamente visible desde la opinión publica; por ejemplo, entre quienes aprueben y desaprobamos el actuar del ayuntamiento local; otro ejemplo, en el caso soriana, donde se han polarizado las posturas.

Pero, hay más: la división social que el modo de producción tradicional ha heredado en los extractos sociales del municipio, es viejo junto con sus antagonismos ideológicos, estos se han exacerbado recientemente.

Un ejemplo, dice Federico Gonzales, articulista local, que el municipio tiene una tradición ecuestre y militar, y posiblemente tenga razón, pero solo parcialmente, si se habla de clases sociales. Lo lamentable del comentario es su invitación a apoyar a nuestro ejército en su guerra contra el narco y cito: “Debemos apoyar a nuestras fuerzas armadas en su combate a la delincuencia, debemos retomar (…) el espíritu de lucha…como nos lo enseñó nuestro padre (¡!) el ejército español.”  

Ya sin poder argumentar, por lo ocioso para el caso, que la constitución no permite lo que actualmente hace el ejército (labores policicas de responsabilidad civil), veremos que no pocos sayulenses reprobarían este discurso neocolonial, lo que evidentemente divide y no abona en nada a remontar la actual situación nacional.

Argumenta González Alfaro, cito: “Mucho le debe el ejercito mexicano a su padre (…) el ejercito español, a final de cuentas, militares españoles y mexicanos lograron la independencia de México…” hasta aquí la temeraria cita.

Lo obvio: si el ejército español, colaboró en la idependencia de México, traicionó a su país, pues la idependencia ra precisamente de España; además, no sabemos a qué ejército se refiere, cuando cita al mexicano, González Alfaro, como hijo del español, el actual ejército mexicano surgió en 1910, antes existieron varios, de la independencia a la reforma.

Del español sabemos que es el del “generalísimo por gracia de dios”  Francisco Franco, al que hace referencia. No sé si el ejército mexicano lo considere un alago (tal vez no, porque México, entonces gobernado por otro general, Lázaro Cárdenas, apoyó a la república en la guerra civil española presisamente contra  Franco y su ejército).

Lo que si veo es que si el padre del ejército mexicano  es el español, la madre, seguramente debe tener, será la patria, la madre patria. Este discurso fascista-neocolonial, fuera de lugar, se parece al del tristemente celebre general Villa exjefe de seguridad publica de Torreón Coahuila,  en el programa de Carmen Aristegui, para el que su padre era el ejercito y su madre la patria, según sus declaraciones; ergo, mátalos en caliente.

Para mi no es raro el discurso local de derecha con tintes edípicos en sus giros de identidad colonial, lo grave es que el país se divide peligrosamente por discursos tan bizarros como éste que se multiplican.

Es posible que un fenómeno social grave se esté pasando por alto en las actuales circunstancias que guarda el país, y es que, tan enfrascados en nuestros problemas, asediados por  la violencia, la corrupción  y el crimen, perdemos perspectivas de una realidad cada día más evidente pero, totalmente camuflada en las circunstancias: la división.  

No obstaste las paradojas y contradicciones del actual modelo económico impuesto desde el gobierno: monopolios, oligopolios, desmantelamiento de los activos del estado, violaciones constitucionales con respecto a la soberanía, saqueo de recursos naturales y  económicos, empobrecimiento de más de la mitad de la población, concentración de la riqueza (poco más de 200 mil personas, son dueñas de de más del 40% del PIB, lo que producimos 100 millones de mexicanos, según el INGI, La Jornada 14/05/011; pag.26); el modelo no se cambia, lo cual nos mantiene divididos frente a esta realidad…

Los señores de la Guerra y el negocio de la política…

Los resultados de esta barbarie moderna en México son la violencia, la corrupción y el crimen organizado; con ello, surge otro discurso, el de los violentos, tan fundamentalistas como los políticos neoliberales en el poder: “la única forma de enfrentar al crimen organizado y restablecer la seguridad publica es la violencia” El ejercito es sacado a las calles, y comienza un guerra de 400 mi millones pesos en recursos para militarizar el país.

Los señores de la guerra, con toda su psicopatía se hacen ricos y se hunden en un bacanal de sangre (40 mil muertos en lo que va del sexenio) para su placer y goce. Ni el secretario de la defensa, mucho menos el de la marina (que dejó ver sus ansias represivas y fascistoides en las protestas civiles de Oaxaca 2006), se mueven un ápice del discurso sangriento, pese a estar infiltrados hasta el tuétano por el enemigo.

Por otro lado, los políticos sumergidos hasta la testa en la corrupción se hacen asquerosamente ricos del presupuesto público y el dinero del narco sin el menor pudor o remordimiento. Preocupados más por preservar sus privilegios, legislan a favor de interese de elites, sus patrones o socios, que en bien de la nación, traicionando al país impunemente.

Nadie, salvo débiles voces de oposición denuncian toda esta porquería en las cámaras de legisladores, sin eco alguno (voz que clama en el desierto). Como los militares, viviendo sus sueños retorcidos y enfermos, creen que hacen patria en tales circunstancias, y su postura es inamovible y divide a la ciudadanía. Todo el sistema de justicia igual de corrupto interpreta las leyes a modo y las aplica a discreción, pese a enfrentarse a tribunales internacionales que los corrigen y emiten juicios que el ejecutivo apoyado por estos, se niega a cumplir (como la revisión del fuero militar ); tampoco se mueven o los mueve la tragedia nacional.

Mientras, en la esfera de lo civil, las grandes empresas favorecidas por este sistema, son otro bloque de depredación del pueblo, y en sus discursos autocomplacientes, como los anteriores, dibujan un México que solo existe para ellos y sus socios del crimen organizado a los que les lavan el dinero. En un discurso paricial y enagenante, dividen la opinión pública desde los medios monopilizados…

Sociedad civil dividida…

La sociedad civil se divide en entre quienes se tragan el discurso oficial de estas esferas, que coludidas tienen al país secuestrado, aquellos ciudadanos que con una pésima educación y por ello con una conciencia crítica nula pero con una relativamente cómoda situació económica, opinan desde los distintos extractos a favor de la barbarie, estos son los pocos que son directamente “beneficiados”, individualmente o en grupos,  por alguna o todas las fracciones de los poderes facticos del país (los criminales).

Y los más, desplazados de distintas formas por estos, pero enfrentados por los despojos que dejan. Los menos, las victimas directas  de la barbarie, que intentan con mucho esfuerzo organizarse contra el asedio, la ridiculización y hasta la criminalización de sus esfuerzos por obtener justicia.

Estas minorías que se agrupan en asociaciones civiles, se levantan cosechando simpatías, pero, y los más lamentable, entre otros ciudadanos, indiferencia y hasta rechazo. Una sociedad totalmente dividida por intereses de grupúsculos y fundamentalismo ideológicos.

Los mexicanos, no parece que lo alcancemos a ver, pero nuestra realidad nos lleva a diferencias cada vez más profundas alimentadas por la violencia, la injusticia y el autoritarismo.

La marcha por la paz que culminó en el zócalo del DF convocada por el poeta Javier Sicilia el 8 de mayo pasado, evidencia lo anterior: en pleno discurso del poeta los asistentes comenzaron a corear un grito: “¡Fuera calderón!” que rápidamente se convirtió en un “Muera Calderón” que el poeta corrigió con un “nomás violencia, no más sangre, que no muera, que lo despidan”; si una marcha por la paz, de los ciudadanos más vulnerables sin poder de fuego ni recursos, termina en un sentimiento masivo de violencia extrema, pidiendo como en circo romano, la muerte de alguien, así sea el referente de la injusticia provocada por una guerra unilateralmente e injustamente declarada con miles de víctimas; reflexionemos, ¿qué sentimiento albergaran otros grupos de interes que conforman el país para defender lo que  creen su derecho, desde sus discursos cerrados, bizarros e inamovibles?.

Detengámonos por un momento, todos, y pensemos en Yugoslavia…lo que actualmente le pasa al país, no es lo peor que le puede pasar…ahí se ven mejor. Y no se me olvida: ¡¡¡¡¡Cierren ya la cantina de Rivas chingado!!!!!!!. ¡Ah!, y  un saludo a la mascota del ayuntamiento de Sayula. Tan, tán.

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